Autor Tema: Belle's Blues, por Pablinchi  (Leído 822 veces)

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Belle's Blues, por Pablinchi
« en: 04 Febrero 2011, 08:51:42 »
Agradecemos a Pablinchi esta nueva e interesante aportación:

Belle’s Blues

Su vida no pudo haberse iniciado de una manera más trágica. Su madre quedó embarazada a los 13 años, producto de una violación a manos de su libidinoso y vicioso Tío Ernie, quien se aprovechó de su inocencia. Ella al verse sola y con  tremendo problema encima no le quedó otra alternativa que la de convertirse en criada de una blanca adinerada, para así poder solventar los gastos del parto y  para tener un lugar donde quedarse, ya que su padre la echó de su casa, por puta, según él.

En pocas palabras, de la noche a la mañana se convirtió en mujer a temprana edad y todos sus sueños fueron truncados de sopetón, cambiando los libros y muñecas por escobas y trapeadores, conociendo la  dureza de la vida desde entonces.

Así llegó a este mundo Belle, así nombraremos a nuestra heroína, quien, desde que tuvo conciencia, se dio cuenta de que le tocó vivir en un mundo de blancos, en el que los negros como ella solo servían para realizar los oficios más  humildes, y que su raza era discriminada, vejada y menospreciada,  y que la esclavitud abolida por Lincoln muchos años atrás, sólo había quedado en letra muerta y en papeles.

Creció producto de la marginalidad del Ghetto en que vivió, un barrio negro y pobre como Harlem, y en una sociedad machista en el que las mujeres sólo estaban para servir a los hombres.

Conoció la calle  demasiado pronto, ya que se prostituyó a los 15 años dando inicio a su larga y agónica búsqueda del amor, inútil tarea, en la que solo conoció golpes y vejaciones de sus amantes de turno.

Siempre tuvo una linda voz, educada en el coro de la Iglesia Bautista a la que asistió en sus primeros años  y el escuchar hasta la saciedad los discos de su ídolo la Gran Bessie Smith, la Emperatriz de Blues, de quien, en secreto, se sentía heredera. A los 16 años comenzó a cantar el Blues en bares del West Harlem, un  barrio en donde los Negros sentían tener como en ningún lado una identidad propia. Un conglomerado de almas en el que la música y sus tradiciones afro americanas eran el caldo de cultivo perfecto para el desarrollo de su rica cultura  y en la que el negro podía prosperar.

De bar en bar se fue haciendo conocida cada vez más por su voz susurrante, llena de feeling y de inflexiones dramáticas. El Blues, este sentimiento tan profundo, en la voz de Belle sonaba como un hechizo producto de su propia vida.

Malas noches en antros de mala nota y prostíbulos forjaron su incipiente carrera, alimentada por la ingestión de Gin y Whisky, vicio del que ya nunca más pudo abstenerse.

Una noche entre Blues y copas descubrió en el baño a Smokie -un pianista de Kansas que había tocado la guitarra en sus inicios con Pete Johnson and his Boggie Woogie Boys, y  un outsider como ella- con la cuchara en la mano preparándose para un furioso pico de Heroína . ¡Vete Billie! , le dijo , esto no es para tí, pero ella,  ansiosa de descubrir nuevas sensaciones y cansada de su maldita mala suerte que sentía le había tocado vivir, le dijo estas palabras que para siempre quedaron grabadas en su mente …”Al Diablo … yo también quiero escapar de esto ”, dando inicio su largo romance con La Dama Blanca, su fiel compañera, la que nunca le falló, y la que le permitió, aunque por breves momentos, huir de su realidad llena de miseria y necesidades.

Pronto llegó el momento de hacerse suficientemente conocida como para ser descubierta por algún productor musical, que le propuso grabar para alguna de las legendarias Race Records Labels, manejadas por blancos visionarios, que reconocían el potencial del Blues y el R&B, como un filón de oro para llenarse los bolsillos de dólares, a costa de esta raza ingenua, de estos negros que se dirigían hacia ellos como “Jefes” y que estafaban ofreciéndoles centavos a cambio de puro talento.
 
Pero no todos eran malintencionados. John Rusell era el  nombre de un productor nacido en  New Orleans, que conocía la tradición afro americana el Blues de primera mano, ya que fue criado  rodeado de la rica cultura Creole de la ciudad. Conoció y puede decirse que hasta convivió con músicos de Jazz y Blues en barrios como el Quarter Latin en donde su padre tenía una tienda de discos.

De esta convivencia nació su amor por la música , amor que lo llevó a encauzar sus pasos, cuando se convirtió en hombre, hacia Los Ángeles, la capital musical del Medio Oeste, en donde en plena segunda guerra mundial se desarrollaba el género que posteriormente seria denominado el West Coast Blues,  que le brindaba oportunidades a empresarios visionarios como él a forjarse un futuro como promotores musicales de géneros como el  R&b, Jazz y el Blues, género que ya a estas alturas lo apasionaba enormemente, en los florecientes sellos discográficos independientes.

En uno de sus frecuentes viajes a New York, en busca de talentos conoció a Belle, que ya era conocida como una pequeña estrella en ciernes, en donde compartía como telonera de grandes como Cab Calloway o Big Joe Turner. Todos quienes la vieron por ese entonces se referían a ella como una intérprete sentida del Blues, de una  voz melancólica y con una autoridad sorprendente para su corta edad. John quedó conmovido por la tristeza de sus ojos cansinos a la vez de  voz susurrante, características que producían un efecto hipnótico en el publico, que guardaba silencio absorto mientras ella se quemaba por dentro.

Inmediatamente le propuso viajar a Los Ángeles para grabar un disco y ficharla como una de sus artistas para manejar su carrera, seguro del éxito que ella causaría allá.
La propuesta fue aceptada de inmediato,  al ver a este tipo blanco de frágil figura y ademanes nerviosos, y la oportunidad que se presentaba,  como algo  caído del cielo,  ya que era como una herramienta para escapar de sus vicios y  comenzar una nueva vida como una Flamante estrella. Ella era como una Perla que brillaba en medio de guijarros. Pero la mala suerte perseguiría a Belle siempre.

Ya en L.A. volvieron sus viejos fantasmas, y rápidamente consiguió un pusher que le proporcionó sus ansiadas dosis, lo único que le permitía sentirse completa, ya que por entonces era una pobre Junkie que dependía de la Heroína para vivir. John lo sabía de primera mano, pero también entendía que sólo con el éxtasis producido por la droga era capaz de sentir el Blues como sólo ella podía hacerlo y toleraba esto, aunque de alguna manera se sentía mal con esta situación.

De su primera sesión de grabación nació “Alley Blues”, compuesto por ella personalmente,  que narraba su vida de callejones miserables y  necesidades. Se convirtió en un éxito instantáneo y de la noche a la mañana se convirtió en la sensación discográfica del momento para la Cavalier Records, su sello.

 Un artista consagrado como Johnny Otis, por ese entonces una de las máximas figuras del R&B de la época, comentó “This girl is Awsome”, opinión compartida por la mayoría de la gente del medio. Las oportunidades se le abrieron y los contratos aparecieron como por arte de magia. Todos querían a Belle y su Blues tan melancólico. Jay McShann, el fantástico pianista, la llevó a su grupo y la presento como su “Gran Descubrimiento”

Todo parecía ir sobre rieles para Belle, pero la historia que os cuento no tiene un final feliz, abruptamente y con un futuro promisorio, su vida se convirtió en una vorágine de alcohol, amantes y droga, lo que la llevaron a estar presa un par de veces, situación que la alejó de los compromisos adquiridos relacionados con su carrera.

Poco a poco y en corto tiempo se fue marchitando sin sentido, llevándola por el despeñadero cuesta abajo. Una noche John, después de buscarla por un par de días que había desaparecido, la halló muerta en un cuartucho de un Hotel de mala muerte con una sobredosis, truncando un futuro promisorio lleno de éxitos.

Su temprana desaparición fue muy comentada por ese entonces y todos los que la conocieron llegaron a la misma conclusión. Vivió muy rápido, y fue una mariposa que se quemó las alas por el Blues. Muchos que la escucharon  en su cortísima vida la recuerdan como algo único, y su leyenda se hizo conocida a través de los años, especialmente por  los relatos de su amigo y productor John que con el tiempo  se convirtió en un respetado promotor musical y productor de discos de Blues en las década siguientes. Su única grabación, el 78 RPM que grabó se ha convertido en una verdadera rareza de coleccionistas y su historia fue narrada por muchos años hasta convertirse en una Leyenda Urbana de Los Ángeles .

Esta corta historia está inspirada en muchas otras Damas del Blues, las mismas que tuvieron que enfrentar similares situaciones, y en donde para poder expresarse como artistas tuvieron que pasar por encima de una multitud de penalidades y discrímenes.

Memphis Minnie, Ethel Waters, Victoria Spivey, Gertrude Rainey,  Ida Cox  son algunas de las más bellas y talentosa cantantes de Blues Clásico. Ellas vivieron para interpretar su arte y  fueron reconocidas desde temprano en sus carreras, algunas de ellas largas y prolíficas,  y  le abrieron el camino en los tiempos difíciles en los que les tocó vivir a las artistas que vinieron después  para así enriquecer la cultura de nuestro amado género.

Autor: Pablo Escobar Wolf