Autor Tema: El Arcón de las Historias  (Leído 1243 veces)

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El Arcón de las Historias
« en: 04 Enero 2011, 16:03:05 »
Dado el interés suscitado por el hilo abierto por Pablinchi: Historias Bluseras, hemos pensado que sería interesante que, para evitar que se fueran diluyendo entre los comentarios (tan agradecidos) y el tiempo (tan traidor), estuvieran reunidas en la sección de publicaciones.

Para ello extraeremos cada una de las anécdotas que vayamos poniendo en aquel hilo, y exentas de los comentarios que generen éstas, las pasaremos a las barricas de roble hispano para su feliz y sereno envejecimiento, en esta sección de publicaciones.
 
Tendremos de este modo en el Rincón, los mejores reservas y crianzas del blues cotidiano.

Así pues, nada más que animaros a todos que sigáis deleitándonos con esas perlas traidas de lo oscuro y felicitar la genial idea de quien parió ese hilo de historias bluseras donde, por cierto, sigue siendo el lugar en el que debéis continuar aportando vuestras historias.

Este hilo queda cerrado para ir adjuntando solamente las historias.
Muchas gracias a todos y esperamos muchas más historias bluseras.
 
 
 
« última modificación: 07 Enero 2011, 18:41:47 por Bondiblues »
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Re:El Arcón de las Historias
« Respuesta #1 en: 04 Enero 2011, 16:04:25 »
Yo tengo una que recuerdo haber leido . Es la que relaciona al Legendario guitarrista Clarence "Gatemouth" Brown , con la no menos adorable leyenda del R&B , la recordada Ruth Brown , la Reina de los Jukebox en los 50s , y dueña de una poderosa voz con acepciones de Gospel , desarrollada desde su infancia cantando en el coro de la Iglesia.
Cuando se aproximaba a cumplir los 70 años años grabo el album R+B , en enero del 97 .
El album es un excelente repaso de clasicos y cuenta con la participacion de Duke Robillard , entre otros musicos de elite de New Orleans.
Pero volvamos a la Historia . En el album canta un tema fantastico , el cover de un viejo Blues de Ivory Joe Turner , "False Friend Blues", que cuenta con el acompañamiento del Gran Gatemouth con su incomparable y fino estilo.
Cuando Ruth tenia 20 años , y en su primerisima grabacion discografica en el año 1949 , Gatemouth era tambien un joven musico de estudio que se abria camino apadrinado por T. Bone Walker y participo en la misma .
Habian pasado casi 50 años desde entonces y para ambos fue como una Reunion que de seguro disfrutaron . Esta demas decir que el tema ese extremadamente fino y muy sentido y para Ruth el hecho de haberlo invitado a partcipar fue como un reconocimenito a su vieja amistad"

(Autor: Pablinchi)



"Stafford, Inglaterra. Otoño de 1964
“Champion” Jack Dupree y Colin Cooper en gira con Keith Smith's Climax Jazz Band.
A pesar del mal tiempo y esa niebla baja que se pega a tus piernas como arañas de algodón, había estado paseando por la calle; curioseando los escaparates y saludando con un gesto a todo aquel que se cruzaba en su camino. Había tomado un café y comprado cigarros y el periódico. Caminaba despacio, con las solapas del abrigo subidas y deteniéndose a cada momento para acariciar a un perro, contemplar una esquina, mirar todos los escaparates o detener la vista en una chica que cruza el semáforo.
Aunque llevaba ya cinco años es Europa y ya no resultaba una novedad que personas desconocidas le tratasen con respeto y le llamases “señor”; todavía disfrutaba de esa agradable sensación de poder entrar a los comercios y los bares sin que nadie torciese el gesto o le mirase de la cabeza a los pies sólo por ser negro, el convencimiento inusual de que ningún sitio le estaba vetado.
La Inglaterra de 1964 le resultaba fascinante. Como nunca en los Estados Unidos, encontraba reconocimiento y afinidad en una nueva generación de jóvenes que por edad podrían ser sus hijos; pero que compartían trabajo y amistad con él, que recibían sus lecciones con interés y que vivían el blues de una manera distinta pero con la misma ansiedad con que él mismo lo había hecho en los locales de la calle Rampart de Nueva Orleáns hacía ya tantos años...
A veces cocinaba para ellos comida criolla, tan diferente de la que ellos tomaban habitualmente. Escuchaban sus recuerdos, los relatos sobre la gente a la que había conocido y sus consejos sobre la manera de lograr que la gente se divierta y arranque a bailar con tu música. O sobre cómo conseguir que una audiencia más preocupada por la charla y la bebida cese sus conversaciones y sólo tenga oídos para ti.
Lo escuchaban con el mismo interés que un grupo de alumnos aventajados habría dedicado a una clase en la universidad. A menudo, Jack se preguntaba si tantas noches tocando en un garito hasta el amanecer y todos los años que había pasado recorriendo barrelhouses, saltando de un lugar a otro donde hubiese un piano con el que conseguir cerveza y unas monedas; como si su vida entera no hubiese sido más que el acto preparatorio para que más tarde pudiese tener algo que enseñar, acumular un legado que ofrecer a esos chicos.
Llevaban muchos días de gira tocando y divirtiéndose por el norte del país y se sentía como uno más de ellos; convencido de que un mundo mejor era posible o, al menos, podías acercarte a él saliéndote de unas normas que siempre le habían sido ajenas. Largas conversaciones en la furgoneta y los bares le habían enseñado que podía encontrar un hogar entre estos nuevos y peludos amigos que abrazaban el blues conscientes de haber encontrado algo auténtico con lo que dar sentido a su vida.
El que un cúmulo de experiencias colgase de sus espaldas era sólo una cuestión de tiempo. Jack deseaba de corazón que la carga que los chicos llevasen en un futuro no fuese jamás tan pesada como algunos de los recuerdos que no podían borrarse de su memoria.
Cuando entró al bar con la intención de tomar la primera cerveza del día, aun era pronto. Allí había quedado con Colin y el resto de la banda, pero todavía tenia tiempo suficiente para volver al hotel a comer alguna cosa y descansar un rato.
Mary la chica de la barra limpiaba el mostrador de madera con una bayeta húmeda y un gesto aburrido, No tardó en entablar conversación con ella (ese era otro de los aspectos que le encantaban del viejo continente, la posibilidad de poder charlar con cualquier persona sin sentirte como si la mirases desde abajo) y a los pocos minutos estaba contándole que se alojaba allí mismo, que era cantante y pianista, que estaba de gira con un grupo y que ella tenía los ojos azules más bonitos que había visto en su vida.
La chica era amiga de Colin y compartía su interés por la música. Tenía su entrada, esa noche acudiría al pequeño teatro donde actuaban y se encontraba encantada de conversar con un viejo bluesman que no se hacía de rogar para compartir recuerdos y anécdotas.
-“A mí también me hubiese gustado dedicarme a la música y viajar todo el año de un lugar a otro...”
Sí, Ahora viajar resultaba cansado pero era divertido, podía tomar un tren y sentarse al lado de la ventanilla sin temor a que le descubriesen escondido y viajando sin billete. Como aquella vez en la que él y un compañero eventual fueron sorprendidos por los empleados de la Texas & Pacific dormitando en un vagón de carga. Jack tuvo suerte, el primer golpe con el bate de béisbol le hizo perder el conocimiento. Tal vez el muchacho era más duro y por eso se ensañaron con él. Ambos despertaron tirados detrás de una caseta en la estación de un pueblo de mala muerte que abandonaron saltando a otro tren cuando pudieron moverse lo suficientemente rápido. Ahora viajar era ir a hacer algo a otro sitio, antes era un escape hacia el norte, siempre hacia el norte...
Cuando Jack descubrió el viejo piano vertical adosado a una pared, tuvo la sensación de encontrar a un amigo durmiendo en un lugar extraño. Situado junto al juke-box, bajo un cartel que anunciaba “Guiness” y con aspecto de no haberse utilizado en años, maltratado y con necesidad de una buena mano de barniz; le recordaba a esos viejos compañeros de los bares de Nueva Orleáns con los que había pasado tantas noches en su juventud. Se acercó a el y le pasó la mano por la tapa.
Mary le dijo que hacía ya mucho tiempo que sólo servía como decoración y que podía echarle un vistazo si quería.
Jack pasó las siguientes dos horas concentrado en el viejo piano. Afinándolo en la medida de lo posible, limpiándolo y hablándole. Mimándolo como si fuese un recuerdo de su pasado, una vieja carta, una fotografía o un objeto atesorado durante mucho tiempo al que volvemos a encontrar en el fondo de un cajón después de años de olvido.
De tanto en tanto volvía al mostrador y reanudaba la charla, demandaba un destornillador, unas servilletas de papel, una cucharilla de café o alguna otra herramienta improvisada y aseguraba a Mary que iba a devolver a la vida a ese viejo trasto costase lo que costase. Un piano no estaba hecho para tapar las manchas de humedad de un muro ni podía estar permanentemente callado, como un animal disecado. Iba a enseñarle que además de madera, ébano y marfil; tenía un alma que solamente necesitaba a alguien que la hiciese funcionar.
Al rato, pedía otra cerveza y volvía al trabajo con la precisión de un cirujano y ante la mirada indiferente de los pocos parroquianos del local.
Cuando lo consideró oportuno retiró la parte delantera como solía hacerlo en los barrelhouses de su juventud, se sentó en el taburete, acarició con suavidad el teclado y ejecutó las primeras notas de un boogie. Sonrió satisfecho, asintió con la cabeza y volvió a la barra a terminar su bebida.
    En una mesa tres hombres tomaban café y se lamentaban del tiempo lluvioso; en otra, una pareja hablaba de sus cosas. Al fondo del local unos trabajadores de una fábrica cercana iniciaban una partida de dardos. Mary atendía a otros clientes vestidos con traje y corbata que charlaban sobre porcentajes y comisiones. Cuando terminó de hacerlo se acercó a él sonriendo y le sirvió una nueva pinta.
-“Si has conseguido que ese cacharro viejo suene como es debido, te la has ganado.”
Jack paseó la vista por el local semivacío, tomó despacio un sorbo de su cerveza y se acomodó en el taburete.
-“Sólo hay una manera de averiguarlo. Tu también te lo has ganado.
Va por ti”
Con lentitud inició los acordes de “St Louis Blues” comprobando la afinación. Podía ser peor y con sonidos mucho más lamentables se las había visto en muchas ocasiones durante los años de caminos polvorientos y barracones de madera.
Cuando terminó la canción y volvió la vista atrás, Mary estaba apoyada en el mostrador y junto a ella cuatro o cinco parroquianos guardaban silencio, sonreían y cruzaban las miradas como esperando algo. Apuró la cerveza de un trago y se subió las mangas de la camisa hasta el codo, estiró los dedos y se dirigió a los hombres:
“Boy that's some ugly woman, I'm telling you! That woman's so ugly, she can draw a blister on a brick, man, but she's all right! You seen a REAL ugly woman? 
Huh?
Her father used to take her to work with him every morning. And I say, why do you take the poor kid out every morning that early, you know? He says, She's so doggone ugly he hate to kiss her goodbye, so he take her with him, you know.”
“Chicos, de verdad... era una mujer fea, muy fea... lo que te cuento. Esa mujer era tan fea que podía levantar ampollas en un ladrillo. Así era, ¿Habéis visto alguna vez a una mujer realmente fea?
Su padre la llevaba con él a trabajar todas las mañanas. Yo le pregunté porqué hacía que esa pobre chica tuviese que levantarse tan pronto para ir con él. Y ¿sabes? él me respondió que era tan condenadamente fea que no era capaz de darle un beso de despedida y tenía que llevársela.”
Tenía la suficiente experiencia como para saber que ganarse al público con risas y bromas era una buena forma de atraer su atención. Así se hacía siempre en el sur y había podido comprobar que la fórmula funcionaba también en el frío norte de Inglaterra.
Pero no estaba allí para contar chistes, tenía que demostrar a esa chica que su viejo piano todavía tenía buena música dentro. Y él sabía como hacerlo. Atacó un viejo blues que había escuchado por primera vez a Roosevelt Sykes hacía ya muchos años...
“In the evening, in the evening
In the evening, when the sun go down
In the evening, baby when the sun go down
Nighttime is the right time
To be with the one you love
In the evening, when the sun go down”

Colin llegó al pub pensando que tal le habría ido al viejo. Faltaba poco menos de dos horas y aún tenían que probar sonido en el teatro y preparar algunas cosas antes del concierto.
Esperaba que Jack hubiese descansado y no se hubiese aburrido demasiado en un pueblo en el que no había nada que hacer. Al acercarse al bar le sorprendió escuchar un alboroto nada habitual en los serios habitantes de la localidad, pero sobre todo le sorprendió escuchar el sonido de una canción que sonaba amenazando con tirar abajo las paredes del local, con la fuerza de las mejores grabaciones que Dupree había hecho en los años cuarenta.
 La mayor sorpresa vino al abrir la puerta. Colin había nacido en Stafford y se había criado en ese barrio pero nunca había imaginado encontrar una escena parecida a cincuenta metros de su casa.
Unas veinte personas, incluidas algunas a las que conocía y a las que en su vida habría imaginado escuchando, o al menos prestando atención a ese ni a ningún otro tipo de música; se apretujaban en torno al viejo piano que Colin nunca antes había escuchado sonar; daban palmas, reían y movían la cabeza. En la barra se amontonaban los vasos vacíos y algunos portafolios olvidados de su dueños.
Mary salió de la parte trasera del mostrador, pasó a su lado con dos jarras en la mano, le guiño un ojo; dio un largo trago a una de ellas y depositó la otra sobre la tapa del piano acomodándose entre el resto de la gente.
Y en el centro de todo ese caos, como si fuese la hoguera que había incendiado el local; Jack sonreía socarrón con un cigarro colgando de sus labios, el cuerpo inclinado hacia atrás y los brazos estirados hacia las teclas que desgranaban las notas de un rápido boogie.
Durante unos segundos Colin se quedó plantado en el centro del local como queriendo grabar la imagen en su memoria, incapaz de creer lo que estaba viendo. Luego sacudió la cabeza y se unió al jolgorio. Solo lamentaba no tener a mano su saxo tenor.
Eso era el blues."

(Autor: Ramón)



"Muy apasionante tu relato . Sobre todo por tratarse de uno de mis Heroes , el Gran Champion Jack

Por algun lugar lei que durante la segunda guerra mundial se enlisto en la Navy para servir en el Pacifico ,  en donde por un par de años fungio como Cocinero. Todo un personaje : Boxeador , Cocinero y Bluesman"

(Autor: Pablinchi)


"Sí señor, durante la II Guerra Mundial "Champion" fue reclutado y sirvió como cocinero en un barco militar. Fue apresado por los japoneses y el resto de la contienda la pasó en Java cocinando para los oficiales del campo de concentración.
Champion” Jack Dupree, que durante gran parte de su vida luchó contra el racismo y se sintió una de sus victimas; comía lo mismos que los oficiales (para evitar envenenamientos) y disfrutaba de comodidades inusuales en otros prisioneros de guerra en manos japonesas durante el conflicto. En una época durante la cual, en las bases militares estadounidenses los cautivos alemanes gozaban de más libertad que los reclutas negros, según sus propias palabras “...Tenía una habitación confortable, una botella de coñac al mes, cigarrillos... Era como trabajar en un hotel, pero sin ningún sitio a donde ir”.
El personaje de Dupree o sólo es muy rico en anécdotas, sino que pasa por muchos de los puntos y lugares relevantes de la historia del blues en el siglo XX. Desde las salas de juego y burdeles del Nueva Orleans de principio de siglo hasta la migración a Chicago, el Nueva York del Village y la Europa de principios de los sesenta.
No sólo fue boxeador, cocinero y bluesman; al final de sus días tuvo una importante carrera como artista plástico. Todo un bluesman del Renacimiento.
Su figura no está lo suficientemente estudiada, tal vez por el hecho de que durante la mitad de su vida residió en Europa cambiando constantemente de mujer y de país. Dejó una extensa discografía grabada para sellos pequeños y con diferentes grupos (muchos discos son practicamente imposibles de encontrar) repartidos por medio continente."

(Autor: Ramón)


"Otra de Dupree.

El 1 de enero de 1913, hace ahora 98 años, Louis Armstrong contaba once de edad y celebró el año nuevo disparando al aire el 38 que había “tomado prestado” a uno de los “amigos” de su madre. Eso le costó ser detenido por la policía y una condena judicial que le llevó a compartir alojamiento en una institución pública de Nueva Orleans con “Champion” Jack Dupree que, desde que un incendio acabase con la vida de sus padres, pasó entre sus muros el periodo entre los cuatro y los catorce años.
El orfanato (básicamente un correccional para jóvenes delincuentes de color) llevaba el nombre de Colored Waifs Home for Boys. Era un centro casi experimental y una innovación social en la época. Había sido creado en 1906 por la Sección de Color de la Sociedad para la Prevención de la Crueldad hacia los Niños.
Aunque anteriormente existiesen centros similares para huérfanos y jóvenes delincuentes blancos, los negros eran recluidos en las mismas prisiones que los adultos. Los huérfanos que no contaban con algún familiar que se hiciese cargo de ellos, eran sencillamente abandonados a su suerte. Se habilitó un edificio abandonado de dos plantas y se encargó la dirección a Joseph Jones, un antiguo soldado negro al que se conocía como “el Capitán”. Entre sus muros se recogieron un centenar de niños que aprendieron a leer y escribir además de nociones de aritmética en un ambiente de disciplina cuartelaria y unas condiciones a las que la falta de presupuestos imponía una características espartanas en cuanto a alimentación y servicios. Aunque el trato era generalmente bueno y el centro era considerado un modelo a seguir, el castigo físico no estaba descartado, Armstrong recuerda los 105 latigazos recibidos por un muchacho capturado tras un intento de fuga.
El centro Waif, como no podía ser menos en Nueva Orleáns, contaba con una banda de quince instrumentos de metal dirigida por Peter Davis, que coordinaba las clases de canto y otras actividades musicales de la institución. La banda solía tocar en parques y desfilar por el vecindario para recoger propinas que servían para comprar nuevos instrumentos y uniformes a la vez que para incrementar los escasos recursos.
“Champion” recibió entre los muros de la institución sus primeras lecciones de piano de la mano de un religioso italiano.
A la muerte de Louis,  Dupree  recordaría (o recrearía, ya que contaba entre cinco y seis años cuando Armstrong abandonó el reformatorio) esa época en la que los residentes del Colored Waifs Home for Boys  se acostaban y despertaban al toque de corneta de un niño llamado Louis. Le rendió tributo en su propia composición“The Death Of Louis”, grabada el 1971, pocos meses después de la muerte del trompetista."

(Autor: Ramón)
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Re:El Arcón de las Historias
« Respuesta #2 en: 04 Enero 2011, 16:10:44 »
Esta historia hizo que me reconciliara con la figura de John Lennon.
Albert Goldman, en su biografía de John Lennon “The Lives of John Lennon” cuenta que, a pesar de la imagen de buena avenencia que siempre procuraron dar en público John y Yoko, como todo el mundo, tenían sus grandes agarradas en la intimidad.
Muchos conocemos el estilo vocal de Yoko -si a quejarse de esa manera en público se le puede llamar así-. El caso es que en innumerables ocasiones al salir en directo Lennon, Yoko hizo lo propio y asombró a la audiencia con sus aullidos. Esto John siempre pareció aprobarlo y hasta auparlo.
Pues una vez, en privado, en casa de los Lennon, ocurrió que llegó de visita George Harrison. Este acababa de sacar su excelente disco doble: All Things Must Pass y venía a preguntarle a su excompañero que le había parecido. (se dice que Lennon estaba algo celoso del éxito obtenido por Harrison con este, su primer trabajo en solitario, pero esa es otra historia) El caso es que después de charlar un rato, los dos Beatles cogieron sendas guitarras y se pusieron a divertirse haciendo lo que tantas veces en sus vidas…tocar juntos.
En eso que por la puerta asoma Yoko Ono y acercándose a los dos músicos, se acomoda y comienza a…”cantar”.
La reacción de John fue rápida y sumaria: De un solo grito la hizo salir echando chispas “ME TIENES HASTA LOS COJONES CON TUS CHILLIDOS YA…” 


(Autor: Entreolas)     
 
 
En 2009 se acuñó en Estados Unidos la primera moneda de uso corriente en la que aparece la figura de un músico afroamericano. El agraciado fue Duke Ellington y la moneda de 25 centavos.



A ver si en 2011 le dedican aunque sea un centavillo a Robert Johnson. Ray Charles tiene más suerte, apareció anteriormente en los billetes de lotería de New Jersey.

   

 
(Autor: Ramón)
 
Un par de historias tristes. La primera es una nota que escribí con motivo del fallecimiento de

JESSIE MAE HEMPHILL. 18 de octubre, 1934 -  22 de  Julio, 2006.


 Nacida en una fecha incierta (probablemente el 18 de octubre del 34) en Senatobia, al norte del estado de Mississippi; a Jessie Mae Hemphill lo de la música le vino por tradición familiar. Su bisabuelo ya era un reconocido músico de blues en Choctaw County, su abuelo Sid fue un violinista y multi instrumentista ciego que lideraba su propia banda y del que Alan Lomax registrase algunas grabaciones en los años 40;  su madre y sus tías siguieron con el negocio, una de ellas Rosa Lee Hempill llegó a grabar varios álbumes. Jessie Mae se inició como percusionista siendo una niña y en la orquesta de su abuelo. A la edad de siete años recibió sus primeras clases de guitarra de la mano de su tía y a la de nueve hizo sus primeros disparos con la pistola de su madre. Eran épocas difíciles.

     Durante tres décadas alternó la música en diferentes formaciones con otros trabajos, mudó su residencia a Memphis convirtiéndose en una cantante habitual de los conciertos callejeros de Beale Street. A mediados de los 70`s volvió a Senatobia centrada en desarrollar una carrera como guitarrista y cantante. Allí fue descubierta por el promotor y guitarrista Dave Evans.

     Senatobia, en las colinas del norte de Mississippi es la cuna de un estilo de blues basado en afinaciones abiertas, profundo, vital y rico en matices que  conserva su tradición y no es demasiado conocido si lo  comparamos con los estilos del delta. Fred McDowell nació en Tennessee, pero se crió y pasó la mayor parte de su vida en Como, una pequeña localidad al sur de Senatobia y puede ser un buen ejemplo de la música de la región. Se cuenta que la propia Jessie habló por primera vez a George Mitchell de Fred McDowell en las épocas del revival, motivando que éste le recuperase para el blues tras encontrarle trabajando en una gasolinera de Como. El armonicista Johnny Woods, R.L. Burnside y Junior Kimbrough eran otros de los amigos residentes en la zona.



Su carrera en solitario comienza a principios de los 80’s con la grabación de algunos 45 rpms para el sello High Water. En 1981, gracias a los esfuerzos de Gerard Herzhaft que había conocido a Jessie en una visita a Usa en los 70’s, el sello francés Vogue publica “She Wolf”, su primer Lp;. La edición recibió entusiastas críticas europeas aunque tuvo una promoción escasa y ni siquiera llegó a editarse en Estados Unidos. El disco, grabado por David Evans que además aporta la  segunda guitarra, en varios locales de Memphis y Mississippi recoge algunas de las mejores canciones de su repertorio como "Take Me Home with You Baby”, "Jump Baby Jump",  "Loving in the Moonlight" o "Standing in My Doorway Crying" y su título pretende ser un homenaje a la figura de Howlin’ Wolf, al que tuvo la oportunidad de ver actuar en varias ocasiones. En algunos de los cortes puede escucharse el acompañamiento rítmico de una pandereta accionada con el pie que constituye una de las marcas características de un estilo derivado de las bandas que a principio del siglo pasado solían basarse en la percusión y las flautas a la hora de interpretar una música cargada de reminiscencias africanas.

     En 1986 tiene lugar su primera visita a Europa, dentro del “Mississippi Blues Festival” y graba algunos cortes para el álbum que con el mismo título edita Black and Blue. Como prolongación de la gira actúa en marzo en España dentro de la V edición del  festival  de Terrassa y en compañía de James Son Thomas y Hezekiah Early. 1987 vuelve a llevarle de gira por Alemania, Suecia, Holanda y otros paises y durante ese año y el siguiente recibe los premios W. C. Handy a la mejor artista femenina de blues tradicional, a pesar de no tener ningún álbum editado en Usa.
En 1991 publica “Feelin’ Good” su segundo disco, esta vez en su propio país y dentro del sello High Water. Para la ocasión se hace acompañar en la mitad de los temas por el batería R. L. Boyce, en el resto ella misma se encarga de la guitarra, la voz y la percusión simultáneamente. En "My Daddy's Blues" y en "Streamline Train", un tema basado en “Carrier Line” del repertorio de su abuelo, recupera su herencia familiar; el espiritual "Lord Help The Poor And Needy" que cierra el disco es un magnífico ejemplo de cómo, para hacer moverse al personal, basta un número limitado de recursos. Sus versiones de "Baby Please Don't Go" y "Shake It, Baby" figuran entre las mejores que se han grabado jamás. El disco recibe un nuevo premio W. C. Handy, esta vez al mejor álbum de blues acústico.

    Durante los primeros 90’s, con un nombre y una carrera establecida en Europa y en los Estados Unidos, todo parecía ir por buen camino; actuaba regularmente, recibía buenas críticas y sus discos, reeditados por Hightone Records se vendían razonablemente bien. Lamentablemente, un golpe bajo viene a frustrar su carrera cuando un ataque de apoplejía paraliza parcialmente el lado izquierdo de su cuerpo imposibilitándola para tocar la guitarra. Como una metáfora de su música que oscila entre la ternura y la sensibilidad y la cruda realidad de quien tiene que continuar habitando un mundo hostil que no le ha regalado nada; una de sus últimas fotografías la representa con un sombrero tejano, mirando de frente
y sujetando un cigarro en la mano izquierda  y en la derecha un revolver del que decía que le resultaba muy útil para ilustrar (haciendo un circulo con la mano buena) sobre tamaño del agujero que podía hacerle a cualquiera que pensase que una anciana inválida y sola era una presa fácil.

      Subsiste en Senatobia gracias a una modesta pensión y las ayudas de algunos amigos y amantes del blues. Confinada en una silla de ruedas, es visitada regularmente por una enfermera, sin familia cercana que se ocupe de ella y residiendo en una casa necesitada de reformas junto a su perro “Sweet Pea”, ocho gatos y su revolver. Su actividad musical se ve reducida a cantar y tocar la pandereta en la parroquia local. Olga Wilhelmine Mathus, otra cantante de blues, pone en marcha una fundación destinada a ayudarla y mantener vivo su legado y  en 2004 saca a la luz “Dare You to Do It Again”, un disco acompañado de un dvd en el que, junto a algunos amigos, trata de volver a llevar a Jessie Mae Hemphill a la escena musical.

     El 24 de Julio de 2006 fallece a causa de los problemas derivados de un úlcera perforada que pone el punto final a una carrera truncada en su juventud por la falta de oportunidades y en su madurez por un desgraciado giro del destino. Su última aparición pública tuvo lugar en Mayo, en Memphis, acompañando  al bluesman Richard Johnston. Su muerte se produjo en un hospital de Memphis, tras permanecer ingresada durante doce días y sin querer someterse a operación, “Estaba preparada para marcharse”, según palabras de Mathus.


 Otra historia triste del blues la protagonizó

Teddy Grace, 1905-1992.

Cuando apareció en el panorama musical Elvis Presley, la industria le puso a la venta como el primer blanco que cantaba blues y música negra... Pero está claro que no era el único ni el primero.
Teddy Grace nació blanca en Arcadia, Lousiana en 1905 y empezó su carrera como cantante en 1930. Tras una temporada ejerciendo como vocalista en distintas bandas de swing, en el 37 y en Nueva York grabó sus primeros discos como solista.
Dos años después grabó para Decca el álbum a 78 rpm “Blues Sung by Teddy Grace” que atrajo la atención de los aficionados al género por la seriedad del tratamiento dado a temas como “Down Home Blues”, “You don’t Konw my mind” o “Gulf Coast Blues”, su estupenda voz de contralto y la profundidad y autenticidad a la hora de interpretar.
El crítico de Jazz Nat Hentoff en el libro “American Music is”, editado por Da Capo Press en 2004 nos desvela parte de su historia posterior. Hentoff señala que a diferencia de Elvis, que se limitaba a imitar a Big Boy Crudup y a adaptar su estilo al gusto de una clase media y blanca; Teddy no hacía pensar que venía de una familia acomodada y había aprendido las canciones al escuchársela a los criados de su casa. El público que las escuchaba en los jukebox y los vendedores que ofrecían sus discos pensaban que era negra. Había asimilado esas canciones y las había hecho suyas demostrando que el blues no era una cuestión de clase o color.



Su última grabación se efectuó en el año 40. Desilusionada con el negocio de la música, harta de la falta de promoción y de que la Decca intentase imponerle un repertorio que nada tenía que ver sus gustos e intenciones. abandonó la carrera a los 35 años.
Con el paso del tiempo hasta sus más fervientes partidarios la dieron por desaparecida. Hasta que en 1991, cuando Hentoff pensaba que había muerto, otro de sus antiguos fans, David Mc Clain, la descubrió y la entrevistó enferma de cáncer en la enfermería de un suburbio de Los Angeles.
Teddy había prestado servicio en las tropas femeninas del ejército durante la segunda guerra mundial, había perdido la voz en 1944 y aunque la recuperó parcialmente nunca pudo volver a cantar.
Sobrevivió con distintos oficios hasta su muerte en enero del 92 en La Mirada, California.
David Mc Clain logró que Timeless Records editase en un cd. aquellas viejas grabaciones recuperadas de los discos a 78rpm.
Otra biografía  triste y olvidada de las que el blues sabe tanto...

Un saludo y espero no haberle amargado la tarde a nadie, ya se que son ustedes gente dura, curtida y poco dada al lagrimón; pero a veces el blues...

 
(Autor: Ramón)
« última modificación: 04 Enero 2011, 18:36:17 por Bondiblues »
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Re:El Arcón de las Historias
« Respuesta #3 en: 15 Enero 2011, 05:48:50 »
Hace un rato hablando con un amigo me acabo de acordar de una cosa que me paso hace un par de años en el festival de Blues y Jazz de Pontevedra...

El tema era que habian tocado Billy Boy Arnold, John Primer, Billy Branch y Lurrie Bell, en un espectaculo que se llamaba "Chicago Blues, a living history" o algo asi. Y bueno, habia sido un conciertazo (como podreis imaginar.. jejeje), el caso es que recuerdo al final, como junto al backstage estaban todos los artistas con la gente, haciendose fotos, charlando y recibiendo el cariño de los aficionados.. Bueno, todos no, porque al rato de estar alli hablando y haciendome fotos con los músicos, me fije en que habia alguien que salia del backstage, con el sombrero calado y la cabeza gacha..

 Era nada menos que Lurrie Bell (el cual para mi habia sido sin duda el mejor de la noche, su "My love will never die" fue magico). Aquella imagen se me quedo muy grabada, ver como mientras el resto de bluesmen se hacian fotos con la gente y recibian el cariño del publico, Bell se marchaba sin que nadie le prestara la menor atencion, caminando a paso lento con el estuche de su Gibson en la mano tristemente hacia la furgoneta que les esperaba... Para mi esa imagen fue PURO BLUES, ver aquella enorme figura que se recortaba en la noche, en la plaza de la Ferreria, con las luces al fondo, la guitarra, el sombrero cabizbajo, el caminar cadencioso y triste... Recuerdo que cuando lo vi casi me mato mientras eche a correr detras de el para pedirle una foto, gritando "mr bell, mr bell!!"

Al verme llegar todo acalorado (y casi descalabrado al tropezar con la acera) esbozo una leve sonrisa y dejando el estuche de su 335 en el suelo se dispuso a sacarse una foto con mi colega (que venia detras mia) y yo, la cual es esta:



Puede parecer una chorrada, pero para mi aquello significo mucho, y la verdad es que la imagen de Bell, en la noche, en aquella plaza, despues de la catarsis emocional que supuso el concierto, me marco para siempre.. :icon_redface: 
 
(Por Muddyboy)         
 
 
Mud , que bonita tu historia. La relacion artista - fan marca de verdad. Hace años vi una historia en el documental de la Historia del Rock n Roll de la Time-Life . Graham Nash , si Nash , el de los Hollies , y los C.S.N era apenas un crio cuando fua a a un concierto de sus idolos los Everly Brothers , y se quedo hasta cuando ya no habia nadie , solo , esperandolos a la salida para pedirles un autografo . Ellos de seguro estaban cansados pero se tomaron la molestia de conversar con el unos minutos , y firmarle el ticket de entrada . Contaba que Don Everly le pregunto ¿tocas? cuando lo vio con la guitarra colgada , y el le dijo que si que queria ser artista . El futuro gran cantautor y ahora Legendario musico siempre recuerda esta anecdota  y sabe muy bien  lo importante que es el contacto de un artista con sus Fans , y el impulso que ocasiona esto al punto que guarda ese ticket firmado en su billetera hasta ahora para recordarselo , ya que en su caso ese instante en su vida le forjo sus sueños .

(Por Pabinchi)   
All that glitters is not gold